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ARG | Reivindicando a La Quiaca

Por Nico

Desde que comenzamos a diagramar el viaje hasta la noche anterior a llegar a La quiaca todo el mundo nos la tiraba abajo por eso este posteo va dirigido a levantar la bandera por el punto más al norte de Argentina.


Recien arrancaba el viaje rumbo norte. Salta - La Quiaca

Mientras estábamos en Salta nos dirigimos a la terminal a sacar los pasajes con destino La Quiaca por la empresa Balut -costo $290- porque tiene varias salidas durante el día. Elegimos la de las 10.30 con llegada a las 17.30. No hubo ningún inconveniente solo películas malas en el trayecto y que realiza demasiadas paradas en el camino entrando a cada pueblo y algunas paradas solidarias para llevar niños y maestros de la escuela.


Finalmente arribamos a la terminal de La Quiaca al horario estimado y fuimos a la Oficina de Turismo para guiarnos un poco. No teníamos alojamiento y desembocamos en el Hostel Copacabana que por $180 dormimos 10 puntos y con desayuno. Esa tarde recorrimos el pueblo que NO nos pareció todo lo malo que nos habían dicho. Hay mucho prejuicio por un pueblito como cualquiera en Argentina.


Recomendadísimo el Hostel Copacabana


Después de varios días de estar parando en Salta, ya en Jujuy, el clima había cambiado y elevado su temperatura por lo que salimos casi sin abrigo: bermudas, remera y ojotas. Tarde espléndida de sol y cielo abierto y despejado.
Subimos a un puentecito que cruza la vieja estación de tren del pueblo perteneciente al Ferrocarril General Belgrano y de allí nos dio un panorama de la poca extensión del lugar. Desde ahí, pudimos divisar la línea de frontera y lo que nos esperaba la mañana siguiente.

La Vieja Estacion del Ferrocarril Belgrano

Pasamos por la plaza principal -la única- y la Iglesia solo por fuera. Caminamos la calle principal atestada de niños que había terminado su jornada escolar y habían copado por completo los alrededores. Ahí cerquita, un cartel con las distancias a las ciudades más importantes nos marcaba que estábamos a 1560 kilómetros de Buenos Aires. Recién ahí caímos en la idea lo lejos que estábamos y todo lo que faltaba por recorrer.

Caminamos un poco más para buscar algo para comer y una linda peatonal protegida por dos cabezas gigantes es de lo más pintoresco y transitado que pudimos encontrar. Hay negocios de todo tipo y donde vas a encontrar variedad para comprar comidas, artesanías u otra cosa que necesites para continuar el viaje.

Peatonal Belgrano
Cuando ya caía la tarde, bajaba drasticamente la temperatura y los dedos de los pies se empezaban a congelar tratamos de quedarnos a ver la inauguración de un mural que habían pintado en uno de los laterales de la escuela. Los "artistas" lo titularon como "Mujer, pureza de color" y dejaban representada una típica madre jujeña llevando a su hijo mientras realiza los labores diarios. De esta manera finalizábamos nuestro día y nos atrincherábamos en el hostel porque el frío ya nos había sobrepasado y no nos queríamos enfermar antes de entrar a Bolivia.



Si bien no hay demasiado para hacer la gente es muy cálida y es una buena opción si tu viaje sigue para Bolivia. La ciudad fronteriza es Villazón y es recomendable dormir en La Quiaca.


El cielo dibujaba una bandera argentina como dándonos la despedida

De esta manera REIVINDICAMOS totalmente a esta ciudad, por lo menos quien escribe. 

ARG | El imperio del mate


Una vuelta por Establecimiento Las Marías

Después de haber visitado los Esteros no quedaban muchos lugares más motivantes. O al menos eso es lo que pensaba. Llegamos a Gobernador Virasoro para sorprendernos con que es uno de los lugares más importantes (si no el más importante) para la industria de la yerba mate: donde se encuentra Establecimiento Las Marías.

Tampoco sabíamos con lo que nos íbamos a topar al ingresar al predio. “Seguirá estando la estancia que figura en los paquetes Taragüí?” me preguntaba y la respuesta, no se hizo tardar. En la entrada hay una reserva de animales, entre los que se encuentran carpinchos (capybara) disfrutando de los pantanos, aves y otros animales autóctonos, nada comparable con lo que haya visto en el Gran Buenos Aires.



Día a día hay tours guiados donde muestran el “imperio”, incluyendo los campos de Yerba Mate, laboratorios, plantas, el club de fútbol y hasta el vecindario destinado a los empleados. Sin dudas el apodo de imperio no le queda exagerado, los creadores lo pensaron grande y así sucedió. Y los lugareños lo sienten como un orgullo propio, como el lugar donde todos quieren trabajar, lo que tienen para mostrar al mundo. Muchas corporaciones deben envidiar el espíritu de estos empleados porque si miramos con lupa universitaria, ellos tienen la camiseta puesta como lo dicen los manuales de administración.





Después de hacer el tour (que no es gratuito pero sí muy barato), volvimos al lugar de la entrada donde nos agasajaron con té Taragüí y nos pudimos llevar algunos regalos, nada para despreciar, especialmente sabiendo que los artículos a la venta en ese lugar no están muy baratos que digamos. Más tarde estábamos de vuelta en el hostel de Gobernador Virasoro, mirando el mapa para buscar nuestros próximos destinos.

Topándome con Ituzaingó

Me despido de Diana a las 10 hs. y me dirijo a la Shell donde paran los camiones que transportan madera (a priori, gran posibilidad de hacer dedo). Cuando iba caminando sentí la liberación por no tener que "cuidar" más a la extranjera, claro, había decidido que este viaje lo iba a hacer solo pero los últimos días había estado más preocupado por Diana que por disfrutar mi día a día. Me culpé de egoísta y semanas después de este viaje me enteré que le habían robado la notebook pero por suerte pude ayudarla a recuperar algo del dinero perdido y además confirmé que mi preocupación no había sido en vano.


Estaba en la estación de servicio, el cielo esta vestido peligrosamente de un gris uniforme que pronuncia una lluvia inminente. Le pido a un playero una bolsa de residuo para la mochila y a falta de una, me traen 2! Estas son las cosas que me gustan al alejarme de las grandes ciudades, la predisposición de las personas sin buscar nada a cambio.

A pesar de los buenos augurios y la buena predisposición, hacer dedo costó esta vez. Me tuve que trasladar con un colectivo hasta una intersección y esperar pacientemente que apareciera un auto. Pasaban los minutos y lo único que no deseaba es que apareciera una Yarará como cuando fuimos a los Esteros, el día anterior.

Finalmente apareció la voluntad de un conductor que había vivido muchos años en mi ciudad natal y fuimos hasta Ituzaingó, un pueblo a la vera de una de las empresas más importantes de Sudamérica, Yaciretá.

El pequeño pueblo no tiene grandes atracciones turísticas pero tiene una playa que se confunde con un balneario brasileño. El atardecer, la arena, las palmeras y la gran porción de agua en frente nuestro nos invita a creer que estamos mirando el océano atlántico. Por si faltaban detalles, abundan los brasileños por el lugar.

Al otro día emprendí el nunca deseado retorno final, tomé el colectivo hacia la Ciudad de Corrientes donde pasé solo una noche y luego el avión hacia la gran Buenos Aires. Se había acabado el encuentro con la naturaleza, ahora de vuelta a la jungla de cemento y a soñar con la próxima aventura.



Anécdota

En Buenos Aires el ritmo es muy diferente al que podemos encontrar en otras localidades del país y cuando estamos tan metidos en la vida citadina, nos olvidamos de la rutina saludable.
Minutos después de haber aterrizado en Jorge Newbery, tenía que ir al trabajo por lo que tomé un taxi para acelerar el camino. “Es un hijo de puta! Las veces que vine a comer acá y este sorete no me deja ir al baño” es lo primero que escucho decir al taxista cuando entro al auto. No “Buenos días”, no “Hola señor como le va?”. “Pero ya me va a ver, me las va a pagar, conmigo no se jode. O que se piensa, que los taxistas no tenemos derecho a un baño? Soy un laburante viejo, un la-bu-ran-te” continuó el taxista furioso por la negación al ir a un baño de la costanera. El corto viaje a Misiones y Corrientes me había sacado de contexto pero este amable conductor me puso a tono en unos pocos segundos, muy eficaz en su propósito.

ARG | Navegando en los Esteros




Te propongo que después de este parrafo cierres los ojos. Que aisles todos los sonidos a tu alrededor. Que pienses en agua, en una laguna inalterable, sin viento y sin nubes en el cielo. Ahora respira la tranquilidad.

Esto puede ser un ejercicio de meditacion pero en realidad es simplemente sentir los Esteros del Iberá en carne propia. A continuación, mi camino por el mayor humedal de Argentina.

Ingresando a la provincia de Corrientes

En Corrientes, mi viaje de 2 semanas por el litoral estaba llegando a su punto cúlmine. Cataratas del Iguazu y San Ignacio Mini ya tachados del mapa, quedaba la frutilla del postre : Esteros del Iberá. Al momento de planear mi viaje por el norte, las atracciones en Misiones eran más y de mayor conveniencia sin embargo me decidí por los Esteros. En mi ultimo paso por la Universidad los profesores habían mencionado los Esteros en reiteradas ocasiones y eso sembró la semilla de curiosidad que germinó hasta el momento del viaje. La decisión ya estaba tomada, vamos a Esteros cueste lo que cueste.

Llegada a Gobernador Virasoro



El problema del lugar no es la cantidad de accesos si no la calidad del acceso. Hay varias maneras de ir a los Esteros y ninguna muy accesible. Esto es un problema mayor para los que viajamos sin transporte y que además queremos cuidar un poco el bolsillo. Esta vez no encontré mejor alternativa que contratar un tour guiado a los Esteros que finalmente resultó en un aprendizaje inolvidable.
Llegamos a Gobernador Virasoro casi de casualidad, caimos con nuestras mochilas en la primer estación de servicio que vimos y fuimos a la agencia de turismo a preguntar por hospedaje y por el mencionado tour que queríamos realizar. Cuando vuelvo de la agencia de Turismo (que estaba cerrada por horario de siesta), me pongo a observar que en el buffet de la estación de servicio estaba lleno de paquetes yerba mate Taragüí. Todas las variedades, con todos los tamaños de paquetes y todo el marketing que pueda haber. Me acerco a uno de ellos y leo abajo... "Gobernador Visaroso". Claro! había llegado al pueblo de la marca numero 1 de yerba mate del país y no me había dado cuenta.

Obviamente después del descubrimiento empezamos con las averiguaciones para ir a la fabrica de Taragüí, Establecimiento Las Marías. Pero eso luego del gran evento, la excursión por los Esteros.

Al otro día nos levantamos temprano para hacer el recorrido que duraría todo el día, el hospedaje dejó mucho que desear por lo que no pudimos descansar muy bien. A pesar de ello, las energías estaban intactas para meternos en la naturaleza.

A las 8.15 aproximadamente nos pasó a buscar José de Rincón 3 Lagunas, compramos provisiones y empezamos el viaje en la 4x4 hacia Laguna Galarza. El camino estaba en buenas condiciones y aun así se notaba que solamente era posible ir en 4x4. Por un lado es una injusticia que solo se acceda de esa manera pero por otro lado se restringe el avance del turismo masivo que transforma y aniquila el ecosistema de muchos lugares.



Asi fue que luego de ver ñandúes, yararás, vacas y otros animales llegamos a la estancia, justo donde empiezan los esteros. Desde el primer momento nos entretuvimos con los carpinchos, también conocidos como Capibara en otras partes del mundo. Mas tarde nos subimos a la lancha para entrar en la laguna y antes de que encendamos el motor sentimos la presencia de un Yacaré, pequeño pero Yacaré al fin.




Ahora sí prendimos el motor de la embarcación y nos dirigimos a través de un canal hacia la mencionada laguna. Mientras teníamos cuidado de no alterar la tranquilidad del lugar, unos peces saltaban alrededor nuestro como dándonos la bienvenida.



A esta altura ya había visto más animales en su hábitat natural que en toda mi vida, por eso sentía una satisfacción enorme difícil de explicar. En realidad, no creo que haya que explicar la conexión que tenemos con la naturaleza, hay que vivirla y sentirla. Por eso, cerré los ojos y me dejé llevar.


Cuando me dí cuenta ya estábamos en Laguna Galarza, al lado de un Yacaré Overo, una de las especies más grandes. Nos acercamos lentamente con el motor apagado, tratando de no ahuyentarlo. Casi sin inmutarse nos miró venir y se quedó posando para las fotos. Por no tener un lente zoom adecuado, me fui acercando al animal hasta tenerlo a solo 1 metro y medio. Ustedes se podrán imaginar la adrenalina que sentía en ese momento, por suerte el bicho había almorzado si no iba a ser un buen candidato...



Cuando caía un poco el sol nos tomamos un respiro arriba del barco y nos prestamos a observar lo que teníamos alrededor, naturaleza pura.

Lo que siguió después fue la reflexión, el mate, el té, las tortas fritas, un aljibe de los jesuitas y la despedida. Agradecimos enormemente a José por la buena predisposición y por todo lo que aprendimos de él en el recorrido, a los que estén pensando en ir al noreste argentino, no pueden no pasar por los Esteros.





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NZ | La peor experiencia

 

Otra vez el Tongariro, una nueva oportunidad para que el corazón lata fuerte y la respiración se agite. No hay mejor manera de aprovechar los días de franco en el trabajo que haciendo grandes caminatas. No voy a ocultarlo, caminar en reservas naturales una de las cosas que más me hace feliz en lo que va de esta Working Holiday. Sin embargo, esta vez empezó con una de las peores experiencias.

3.05 AM suena el teléfono: "Alex la Policía está yendo a tu casa, parece que te robaron el auto y lo encontraron" me dice mi amigo de Nueva Zelanda y a lo que yo respondo incrédulo: "No puede ser, lo dejé estacionado en la calle".

En realidad sí lo podía creer, siempre que la policía neocelandesa se hace presente es porque hay un hecho confirmado y concreto, quedó demostrado en las otras "anécdotas policíacas". Entonces, salí a la calle y corroboré que el auto no estaba, vinieron mis amigos para ir al Tongariro, luego el patrullero de la policía... todo lo que giraba alrededor mío era confusión. Me acababan de robar el auto en Nueva Zelanda!

¿Cómo se procede ante un robo? ¿Cómo está el auto? ¿Encontraron los ladrones? ¿Hay heridos? ¿Perderé días en el trabajo? ¿Voy a tener que cambiar mis planes? y la madre de todos los cuestionamientos: ¿Por qué a mí?

Todas esas preguntas me vinieron a la cabeza y al final resultaron adecuadas para ordenar el "caos" generado por una mala noticia. Realmente había tenido mala suerte, si tenemos en cuenta la consulta "popular" luego del suceso, ninguno había escuchado del robo de un auto anteriormente (Nota: Apenas llegué a Nueva Zelanda vi uno en vivo ). Obviamente el costo de aprender la lección fue muy caro y la mala suerte puede disminuir si tomamos mayores recaudos. Entonces me dediqué a responder paulatinamente cada pregunta que me había hecho: La policía ayudó en los trámites. Fue hasta mi casa para tomarme declaración y el agente me habló en español para facilitar y ser más preciso en lo dicho. Después del shock inicial el comportamiento de la policía me dio cierta tranquilidad, luego con el seguro del auto no tuve mejor suerte ya que no obtuve ningún "premium" por el robo. Para dar más detalles: no me cubrieron ni los gastos de acarreo.

1 mes atrás
¿Y los ladrones? Los encontraron la misma noche del robo y resultaron ser 3 menores de 15 años a los que no se les puede reclamar compensación por lo sucedido. Parece una broma, uno compra algo con mucho esfuerzo para que alguien ajeno se lo expropie y lo destroce, y como frutilla del postre, salga inmune. Igualmente no me sorprende porque en Argentina las sentencias a menores son parecidas, me parece que algo no está bien...

El auto por su parte quedó inmanejable, por lo tanto el destino fue inevitable: al desarmadero directo. En Nueva Zelanda es muy común desechar un auto en estos lugares (Pick-a-Part) ya que el costo de reparar un auto chocado es elevado a comparación del precio que pagamos por el mismo. También cuando necesitamos el repuesto de un auto usado, el Pick-a-Part es una buena opción.

Más allá de la situación particular del robo en la que no sufrí violencia física aprendí (ya que siempre se puede aprender algo nuevo) que a pesar de todos los cuidados que tengamos, hay momentos feos y algunos de ellos nos llegan a poner en el limite. Pero eso es parte del todo y en estos días no encontré mejor manera de cerrar este capitulo vivido que identificándome con esta frase:


El mundo no es todo color de rosa, es un lugar muy agresivo.
Y no importa qué tan fuerte te creas, siempre te pondrá de rodillas y te dejará así permanentemente.
Ni tú ni nadie va a golpear más fuerte que la vida.
Pero no importa lo fuerte que golpees.
Importa qué tan fuerte puedas ser golpeado y que puedas seguir adelante.
Qué tanto puedas aguantar y seguir adelante.
Si crees en ti mismo, sal y consigue lo que te mereces.
Pero tienes que estar dispuesto a recibir el golpe.

Rocky Balboa

ARG | Enamorarse de los atractivos de Jujuy

Por Nico

Si los lugares que visitamos en Salta me había dejado impresionado puedo decir que la provincia de Jujuy me enamoró. No el mismo sentimiento por una mujer pero ponele un amor platónico. En un recorrido bastante rápido visitamos varios pueblos uno mejor que el otro. Como quien dice los obligados si andas por ahí: Purmamarca, Tilcara, Humahuaca y Maimará.

Nuevamente el mismo panorama que cuando agarramos la ruta provincial N° 68 con dirección sur: día nubladisimo, cielo grisáceo, frío y con algunas gotas. Esta vez el viaje era un poco más el norte y por la ruta N° 9 que más adelante la volveríamos a hacer pero todavía faltaba. El viaje duró unas dos horas y media, el día nos volvía a dar una mano y el cielo se abrió en su totalidad dejando a la vista un sol radiante y un celeste impresionante. La primer parada era Purmamarca.



Los colores de Purmamarca

A eso de las 10 de la mañana bajamos de la camioneta con el objetivo de ver el Cerro de los Siete Colores, un arco iris en medio de las montañas. Los minerales que contiene la tierra y su oxidación provocan este fenómeno increíble y los distintos estratos se diferencian unos de otros dándole un marco a la Villa más que maravilloso. Unas cuantas fotos, varias, muchísimas. Por momentos, dejo la cámara y me quedo observando con detenimiento para no perderme nada pero el tiempo apremiaba y fuimos a recorrer la callecitas de Purma.


Un pueblito muy chico con una placita -si, todo en diminutivo- atestada de artesanos que bordean los laterales dándole aún más color con los bordados de sombreros, sweaters, buzos, manteles y todo lo que uno se pueda imaginar de la industria textil. Además de los típicos recuerdos que uno encuentra por el Noroeste de Argentina. Los colores del cerro y de las artesanías se conjugan y le dan vida a un lugar árido, de tierra y piedra que lo hace majestuoso. Vale la pena llevarse alguno de estos objetos para poder tener un su casa un pedacito del norte y poder recordarlo. 



Pasamos por la Iglesia, vimos el algarrobo histórico, que data de más de 620 años de crecimiento que fue testigo de la campaña del General Manuel Belgrano, todo un símbolo. Había que irse, pero Purmamarca también se iba con nosotros.

Allá en Tilcara

Cerquita, a media hora, primero se pasa por el pueblo de Maimará al que íbamos a regresar a la vuelta y un poco más adelante encontramos Tilcara con su famoso Pucará. Lo primero que se me vino a la cabeza al llegar fue la canción del gran Ricardo Iorio: "Alla en Tilcara" (acá es donde tenes que poner YouTube y ponerlo de fondo).


Amanecí allá en Tilcara, 
con los amigos de la indiada. 
Llevarme allí, quiso el destino. 
Junto con quienes mi camino comparten. 
Tal vez grabada en las pircas, 
mi voz, 
como un recuerdo haya quedado. 
Como grabado ha quedado en mi ser, 
de aquellos, su trato amable. 
Anochecí, allá en Tilcara, 
con los amigos que entre la indiada tengo. 
Y fui feliz. Grata experiencia, 
al compartir su solitaria resistencia. 
Pueda este canto que cantando estoy, 
sumarle alivio a sus pesares. 
O contentar a quien guste de saber, 
que jamás te olvidaré. 
Me despedí, de madrugada, 
de quienes a cambio de nada me asistieron. 
Y fui feliz, grata experiencia, 
al compartir su solitaria resistencia. 
Pueda este canto que cantando estoy, 
sumarle alivio a sus pesares. 
O contentar a quien guste de saber, 
que jamás lo olvidaré.
Entramos en el pueblo y nos dirigimos al Pucará, en quechua significa "fortificación", subiendo poco a poco llegamos a los 2250 metros sobre el nivel del mar. El pueblo originario de los tilcaras se asentó y edificó sus casas en un lugar ideal para defenderse de ataques de otras poblaciones. Desde esa altura podían vigilar los cultivos, además de estar protegidos por las murallas de piedra y los acantilados.
El paisaje esta adornado por las pircas (pared o muralla en quechua) y rodeada de cardos, cardones y demás plantas espinosas. Otra vez maravillado. La paz que se siente a esa altura es tremenda.



Pudimos entrar en una de las edificaciones y a pesar del calor se sentía un lugar muy fresco aunque con escasa luz ya que las piedras están apiladas a la perfección, algo impensado con los pocos recursos arquitectónicos de la época. Otra característica es que los techos y aberturas son muy bajos lo que denota la baja estatura de los pobladores, algo que se da en todo el norte argentino.



En el camino hicimos una parada en una fábrica familiar de artesanos que trabaja con arcilla y hace un trabajo puntilloso. Pudimos verlo en acción mientras realizaba un florero, una azucarera y otro recipiente similar a una ensaladera. El manejo de la arcilla parecía ser fácil pero darle forma y con la velocidad que trabajan te dejaba boquiabierto. Un paso por el mercado que acompaña la fábrica y como nuestro trayecto seguía se nos complicaba comprar, no es que seamos ratones.



Si podes quedate en Humahuaca

Lo más al norte que íbamos a llegar ese día era Humahuaca. Es la cabecera del departamento que lleva su nombre y la altura pesaba un poco más ya que ascendía a poco más de 3000 metros. La parada también fue para disfrutar del almuerzo y nos deleitamos con un buen guiso de llama, animal típico de la zona, delicioso por cierto acompañado de verduras. Satisfechos, salimos a recorrer la ciudad que históricamente fue uno de los mayores centros comerciales de la época colonial. Las calles adoquinadas, casas de adobe, escenario perfecto para caminar. De los tres pueblos en este vale la pena quedarse por su extensión y mejor oferta de hostels y comodidades.



Luego de rodear la plaza donde se encuentra el Palacio Municipal y su torre del reloj, nos llamó la atención la larga escalinata que lleva al monumento a Héroes de la Independencia. Vale la pena llegar hasta allí para tener una gran vista de la ciudad, descansar a la sombra del monumento y detenerse a contemplar el paisaje.



Me hubiese gustado quedarme aunque sea un día entero para recorrerla mejor o pasar la noche para palpar un poco más este hermoso lugar. Nota mental: tengo que volver.

Como dije anteriormente, habíamos pasado por Maimará antes de llegar a Tilcara. En el idioma omaguaca: Maimará quiere decir "Estrella que cae". El gran atractivo que tiene es la llamada Paleta del Pintor: otro cerro multicolor que adorna el lugar de una manera espectacular y las vetas y estratos parecen realmente pintadas.
Por la tarde y con el sol cayendo se puede observar y apreciar mucho mejor, un buen consejo para tener en cuenta. Este capítulo del viaje se cerraba y había que retornar a Salta.

La Paleta del Pintor
Lo bueno es que teníamos que regresar para volver al extremo más al norte de nuestro país: La Quiaca. De esta manera lo íbamos a ver rápidamente pero una vez más.

NZ | Debutando en Nueva Zelanda



Parece mentira que hayan pasado 3 meses en tierras Kiwis, evidentemente los cambios de paisaje, de casa, de gente hace que todo vaya más rápido o sencillamente me estoy divirtiendo mucho y estoy dando vueltas para no reconocerlo.

Desde la despedida en tierra argentina hasta esta fecha se dieron varias situaciones inéditas y dicha característica no hace alusión a "sorprendente" como se suele decir comúnmente si no a su sentido real, en este mes viví muchas cosas por primera vez. Aquí las mas destacadas:



El lugar mas lejos de casa

Aclaración: No existe vuelo directo desde Merlo a Papamoa


En estos momentos estoy a más de 10.000 kms de casa y supera con creces los 7200 km de la anterior marca. Mi próximo paso, llegar a China para estar exactamente al otro lado del mundo.





Primera vez viviendo en el extranjero

Solamente viví en dos lugares, en Merlo, mi querida ciudad del conurbano bonaerense y en la gran Buenos Aires. Nunca lo había hecho en un lugar turístico como en el que me encuentro en este momento. También vale la pena añadir que comparto techo solo con locales y eso lo hace una experiencia aún más rica.



Mi primer auto





Nueva Zelanda es en términos generales un país caro. Sin embargo los autos usados están a precios irrisorios, por lo tanto la recomendación a todo viajero que venga al país de los kiwis es comprar uno. Si se quiere viajar por el país y además trabajar, es muy conveniente contar con un auto estilo "campervan" ya que las distancias entre las ciudades son grandes para una bici o para caminar y además el sistema público de transporte es caro, comparativamente.



Trabajar 14 horas en un solo día

Se dio de manera casual, terminaba mi semana en el aserradero por lo que iba a quedar sin trabajo hasta la próxima semana pero apareció una llamada sorpresa pidiendo un "dish washer" por unas horas. No quise perder oportunidad así que a las 9 horitas en el aserradero (también primera vez en una fábrica) se sumaron otras 5 que me dejaron reflexionando sobre la necesidad de torturarse tantas horas. Al día siguiente surgió un trabajo distinto de 10 horas por lo que terminaron siendo 24 horas de trabajo en solo dos días... totalmente NO recomendado.



Escalar una montaña

 



Nunca antes había escalado una montaña de 2,291 metros. Este fue el caso del "Mount Ngaruhoe" ubicado en el Parque Tongariro, más conocido por su aparición en "El Señor de Los Anillos" como Mount Doom. El haberlo hecho con cero preparación física y sin las herramientas adecuadas le dio un matiz diferente al llegar a la cima, una medalla ganada interiormente.


Sólo pasaron tres meses de mi llegada y sé que próximamente vendrán más experiencias nuevas. Quedan nada más y nada menos que nueve meses para terminar este Desafío Nueva Zelanda y el país no deja de seducirme con sus ofertas, ahora sólo queda en mí aprovecharlas al máximo.




ARG | La impresionante Quebrada de las Conchas y Cafayate

Por Nico

El tiempo en la provincia de Salta nos apuraba y el segundo día decidimos hacer el recorrido desde Salta Capital a Cafayate. Como había mucho para ver salimos temprano en la mañana en un tour que hacía el camino por la Ruta Provincial N° 68 haciendo varias paradas para apreciar sitios impresionantes.



El clima en Salta parece nunca acompañarte a la hora de salir a la ruta. A eso de las 7 de la mañana había un cielo encapotado, lleno de nubes, gris y un poco fresco. Pero el optimismo de los salteños nos daba una luz de esperanza para que se disipen las nubes y aparezca el sol.
A medida que íbamos bajando la provincia de norte a sur pasamos por varios pueblitos con el Río Las Conchas a un costado y en busca de nuestra primera parada: la Quebrada de Las Conchas que forma parte de los Valles Calchaquíes y se extiende entre los departamentos de La Viña, Guachipas y Cafayate.

Un rato después empezaba a verse la quebrada y el color rojizo provocado por la oxido férrico en las rocas que embellece un paisaje impresionante. Es uno de los geositios más importantes del norte argentino y era solo el principio.

El Anfiteatro



Otro parada y de las más importantes. A mi gusto, el mejor sitio para disfrutar de la quebrada y un imprescindible en el recorrido. El anfiteatro denominado por su espectacular acústica, según los lugareños de la misma calidad que la del Teatro Colón de Buenos Aires y al estar ahí y escuchar a los músicos locales puedo aseverar que es muy similar. La formación rocosa es increíble, parece haber caido una especie de meteorito dándole una forma semi circular y provocando este efecto sonoro a cielo abierto.

Mirador Tres Cruces

Unos kilómetros más adelante el paisaje comienza a cambiar un poco, solo un poco. Todavía predomina el color ocre-rojizo de los cerros pero comienzan a aparecer algunas tonalidades de verde, gris y tonos más oscuros. De fondo podemos apreciar una especia de chozas sobre los cerros, tal como si fueran una especie de casas precarias con techos de paja (con un poco de imaginación).



La inmensidad del lugar te va dejando cada vez más insignificante y da la sensación de inflarte el pecho de la emoción. Ya cerca del mediodía, el clima había cambiado considerablemente y siempre es conveniente tener ropa más liviana por lo que nos despojamos del pantalón largo y la campera. El sol ya se hacía presente y las bermudas también.

Varias formaciones más van apareciendo y apelando otra vez más a nuestra imaginación vemos el Titanic hundiéndose! Claro, no fue en el Atlántico sino en Salta (?). Otros atractivos que nos ofrece el camino es "El sapo", "Los Castillos" y el "Fraile", entre las geoformas que saltan a la vista en la Ruta N° 68.



Llegamos a Cafayate

Salta es una provincia muy propicia para la producción del vino. El clima seco y templado es optimo para el cultivo y producción del Torrontés (única variedad autóctona del país). A la altura de Cafayate los viñedos se sitúan a 2400 metros sobre el nivel del mar. Un obligado si se dispone de tiempo es visitar las bodegas que se despliegan por los Valles Calchaquíes. El turismo de la provincia ha creado la llamada ruta del vino que comprende más de 200 kilómetros. No solo se produce el torrontés sino también vinos tintos como malbec, cabernet, tannat, syrah y tempranillo.

Viñedos de la Bodega Quara


Por falta de tiempo, la Bodega Quara fue la elegida para ver el proceso vitivinícola. Lamentablemente era domingo por lo que no pudimos ver el funcionamiento pero si hicimos el recorrido por los distintos sectores de fabricación. Una pequeña degustación para aflojar el bolsillo del grupo pero nos quedaban muchos días para acarrear botellas. Nosotros nos lo llevamos puesto.

De vuelta en el centro del pueblo, almorzamos algunas comidas típicas como tamales y empanadas de carne cortada a cuchillo que por cierto no fueron las mejores que probamos como nos venían diciendo antes de comenzar la travesía.

Linda plaza en Cafayate


Cerca de ahí (todo esta relativamente cerca) estaba el Museo de la Vid y el Vino. Había tiempo y la entrada estaba 10 pesos. Entramos. La mitad del circuito es medio denso y solo tiene proyecciones y poemas al vino y la tierra. Seguimos. Otro sector, un poco mas atractivo, cuenta con viejas herramientas, calderas y barriles utilizados varias décadas atrás. En lineas generales, no vale la pena. Justo enfrente se encuentra la Casa del Artesano, de lo mejor que vimos en esa parte del pueblo.

Vuelta a Salta, antes la Garganta




En el camino de ida lo primero que se puede ver es la Garganta del Diablo. Lo pasamos de largo para verlo mejor con el sol un poco más bajo. El lugar es tremendo y el nombre lo lleva bien puesto. Viéndola desde afuera se observa una gran abertura en el cerro dando la sensación de ser una boca y a medida que uno se va internando en la piedra se hace más profunda. Me apresuré porque me llamaba mucho la atención y lo primero que hice fue gritar, no para llamar la atención sino por la satisfacción y para escuchar el eco de mi voz. En el Anfiteatro no me había animado, primero porque había músicos tocando y segundo la cantidad de gente me amedrentó.



La garganta es otro obligado. Pero en mi ranking pongo: 1° El Anfiteatro, 2° Garganta del Diablo, 3° Mirador Tres Cruces. Por la noche retornamos a Salta Capital muy extenuados pero con los ojos llenos de belleza, los pulmones con aire renovado y la mente puesta en Jujuy que era la próximo que se venía.

NZ | Empezando a vivir


La vista del pueblo desde la cima


Luego de las dos primeras semanas llego el tiempo de terminar con la no-rutina. Resulta un tanto increible estar escribiendo esto sin embargo cada proceso tiene sus momentos.

El viaje a Nueva Zelanda es una oportunidad para conocer una cultura nueva, conocer gente nueva, y principalmente para aprender. También es el primer paso para hacer un camino por el mundo y como tal, se necesita dinero para solventar pasajes, hospedaje (me gusta pensar que a veces estos dos primeros puntos pueden quedar excluidos) trámites aduaneros y demás. Ecuación final: se necesita un trabajo.


Semana 3

Llegó la hora de buscar trabajo

Podría decir que haber renunciado en diciembre a mi trabajo de oficina no fue lo más aconsejable a la hora de vencer la pereza y emprender una nueva ocupación en Nueva Zelanda. Febrero arrancó con unos hermosos días despejados de mañana a noche y la afirmación de que en esta zona llueve mucho todo el año, me empezó a sonar exagerada. Obviamente el factor determinante de tener la playa a 500 metros y no aprovecharlo sería todo un sacrilegio por lo que la búsqueda laboral se pospuso un poco. Sólo un poco.

Así pasaron 5 días y la búsqueda de trabajo seguía intacta, cero. No había muchas expectativas en mi cabeza para tener una entrevista y tener que vender mi fuerza laboral. Veía mucho menos la posibilidad de encarar un empleador y decirle cara a cara "estoy dispuesto a una prueba ahora mismo".

Mientras tanto, el hostel en el que me hospedaba seguía llenándose de argentinos y las posibilidades de hablar en inglés se reducían a unas pocas palabras con un italiano o una checa, nada de locales. Eso es perjudicial para la incorporación de cultura, entre otras cosas, ya que lo que termina haciendo es cerrarse peligrosamente en su circulo hispanoparlante para no interesarse por otras lenguas. Y cuando uno viaja, el oído entrena curiosidad hacia nuevas lengüas por eso cerrarse, no está bueno.

Dejando la primera experiencia laboral para un próximo post, me gustaría recalcar el enorme aspecto positivo de lo mencionado en el párrafo anterior: encontrar pares de su país significa diversión asegurada. Estoy 100% seguro que en estas tres semanas no hubiese conocido tantas atracciones turísticas de haberme relacionado solamente con locales y las razones de ello están de más. Sólo pensemos en el vínculo que generamos al compartir un mate y vamos a deducir las consecuencias.

Los mejores lugares en estas tres semanas fueron:

Mount Mauao

Es el monte que veo diariamente desde que me levanto hasta que me acuesto por lo que merece la primer mención. Se encuentra ubicado en el pueblo llamado "Mount Maunganui" (montaña grande) y curiosamente tiene solo 232 metros. Por la cercanía con Tauranga, la vista desde su cima y su poca dificultad para subirlo es uno de los preferidos de la zona.




Kaiate Falls

Estas cascadas de agua se encuentran a unos pocos kilómetros de Tauranga y permiten disfrutar de una buena tarde a todos los que la visiten. No tiene gran dificultad y hasta los más osados se tiran desde una elevación, la cual recomiendo siempre y cuando se tenga la debida precaución.





Waihi

Se encuentra muy cerca de otro centro turístico del norte de Nueva Zelanda, Coromandel. A pesar de tener un pasado muy ligado a la extracción de oro, el turismo se vuelca a sus playas de arena fina.






Otra cascada en la isla norte, cada una tiene su esencia


Anécdota policial

En uno de esos días lluviosos que suele aparecer cada tanto en Tauranga, nos fuimos con unos amigos a desperezar. La vagancia de los primeros días seguía reinando nuestras vidas, así que fuimos al supermercado. No pasaron más de dos minutos de habernos subido al auto que escucho una sirena atrás mío. Sigue la conversación con mis compañeros y otra vez la sirena, esta vez miro en mis espejos y veo un gigante patrullero.

Pongo la radio en mute y no hay nada más que el silencio y las caras de asombro de todos. Tranquilo como nunca en esta situación, pido permiso y retiro el pasaporte y la licencia de conducir de la guantera.

Los siguientes treinta segundos fueron eternos, el policía tamaño XXL se quedó revisando la patente en su computadora, tomó un último sorbo de café y abrió la puerta. En ese momento perdí la tranquilidad, me empezaron a sudar las manos mientras repasaba mis acciones en los últimos dos minutos - "¿que hice?".

Como en una película hollywoodense de los 70, el oficial se acercó con aires de superioridad a hacer el interrogatorio. En ese momento hice otro repaso mental a lo que había hecho desde que me subí al auto y no encontraba respuestas.

-Señor, ¿Sabe por que lo detuve?
-No
-Usted venia a 63 km/h en una zona de 50 km/h
-Upss
-¿Son todos argentinos? (me imagino que supo mi nacionalidad cuando investigó mi patente)
-Si
-Bueno, esto es solo una advertencia. La próxima vez va a tener que pagar mucho dinero (haciendo gesto con la punta del pulgar y del indice).
-Ok

Aparentemente ya gasté mi changüí en la ley de Nueva Zelanda, que se le va a hacer.