COL | Así es Barú

1:19:00


Las expectativas eran inmensas. Barú había sido el "gancho" para confirmar nuestro viaje a las aguas caribeñas, semejantes fotos no podían mentir. Sabíamos que el lugar existía en la vida real y queríamos traspasar la pantalla lo antes posible para confirmarlo.

El día arrancaba después de una salida nocturna en el conocido hostel "Media Luna" de Cartagena, un poco hechos "pipa" para decir verdad (sarna con gusto no pica dice el dicho) y nos fuimos directo al puerto donde salían las lanchas para la isla, isla que no es tan isla...



Barú en realidad es una península, dividida por un canal artificial

La situación en el puerto no fue la más agradable. De hecho en todo el viaje a Colombia deseé no tener que llegar ésto: la negociación. Me podrán decir que ignorándolo se soluciona temporalmente o que el dinero pasa a un segundo plano cuando estamos de vacaciones pero personalmente me hace sentir que estoy en una lucha "capitalista", por llamarlo de alguna manera. Vendedor vs comprador. Empresario vs empleado. Turista vs nativo. No me siento cómodo aunque sé que muchas personas tienen dignamente su sostén gracias a ésto.

Lo que atinamos para evadir los estafadores fue consultar a la policía, que nos parecía un ente neutral entre vendedores y más vendedores. Mal pensado, nos llevó a otro vendedor, tuvimos que negociar con muy poco margen por cierto ya que en temporada baja no hay mucha rebaja (o nos vieron cara de gringos).

Empezó el viaje.

La lancha agarró velocidad y nos dirigimos hasta Playa Blanca, no sin antes hacer paradas técnicas en pequeñas islas que parecían semi-abandonadas. Se dejaron encargos y seguimos ruta hacia Playa Blanca. El mar en dicha zona no tiene olas peligrosas como sí experimentamos en el Parque Tayrona por lo que el viaje es bastante disfrutable, se pueden sacar fotos, filmar, hacer alguna que otra broma...

el plástico no opaca lo natural
Llegamos finalmente a Playa Blanca y nos recibieron afectuosamente unas personas tratando de vendernos mejillones, ya cansados de ofrecimientos dijimos inmediatamente que no.

Lo que primero admiré de Barú fue la arena fina, luego el agua más transparente que en Cartagena. Curiosamente la temperatura del agua es mayor que en Parque Tayrona, no sé realmente el motivo pero bienvenido sea!

Ya era mediodía y teníamos hambre, por lo que nos apuramos a buscar un lugar donde quedarnos. El lugar elegido, Lo Del Negro, unas chozas con techo de paja que nos ofrecían justo lo que queríamos: donde tirarnos a dormir por el menor precio posible. Si no me equivoco nos salió 150.000 colombianos las 2 noches y teniendo en cuenta que eramos 5 personas, fue un buen precio.

La humildad de las chozas también es característica de Barú
2 días fueron suficientes para estar en el paraíso. Podríamos habernos quedado más? Posiblemente, menos de eso no. Si uno va por el día, a hacer la famosa excursión de islas del Rosario (que nosotros no hicimos) desaprovecha la gran posibilidad de descansar lejos de la ciudad porque a las 15.30 se van las lanchas de regreso. Una picardía.

Y recalco lo que más hicimos en Barú, descansar. La isla como dijimos no tiene mucha estructura y el entretenimiento depende más que nada de uno mismo. Hay algunos paradores con música a la noche, especialmente uno donde pasan música para bailar pero a la 1 AM apagan todo por estar limitados con el suministro eléctrico (grupos electrógenos). Es importante tener en cuenta ello si alguno tiene un plan distinto a lo que puede llegar a ofrecer Barú. Aunque sin dudas nadie va a quedar decepcionado por la tranquilidad que va a hallar allí.


Un parador abandonado en temporada baja

Consejos:


  • Los menesteres en Barú son escasos, por lo tanto caros. Lo mejor es llevar comida (atún u otro pescado en lata, galletitas, AGUA...) para pasar 2 días. 
  • Los hospedajes varían bastante, desde cómodas cabañas (con baños limitados / compartidos) hasta chozas sin ninguna comodidad. Lo más importante es un lugar donde uno se pueda asear aunque sea 1 vez al día.
  • Tener cuidado con las masajeadoras si uno no quiere pagar por masajes, ellas empiezan haciendo su trabajo diciendo que no cobraran nada y luego lo terminan cobrando. El cuento del tío versión Colombia.
  • Muchos turistas se hospedan en Hostels en Cartagena, tanto antes o después de pasar por Barú. es muy importante preguntar si se puede dejar equipaje en ellos ya que llevar todo a Barú es innecesario.


Anecdota:


2 muchachos que no eramos Nico y yo, decidieron caminar un día hasta el final de Playa Blanca, en sentido a Cartagena. Paradores de todo estilo desfilan en el recorrido, los más humildes que uno se puede imaginar hasta los más cool, dignos de un parador de Mar del Plata. Cuando uno llega hasta el final hay un sendero, obviamente estos 2 intrépidos decidieron seguir. Siguieron y siguieron hasta que se toparon con un puesto de guardia, como éste estaba durmiendo, siguieron.
Final de la playa

Cartel de PROHIBIDO PASAR - PROPIEDAD PRIVADA, que hicieron los dos secuaces? Continuaron obviamente. Habían entrado a una parte del Royal Decameron donde se hacen masajes y otros servicios que vaya a saber uno. Nosotros, los chicos siguieron y el sendero se transformó nuevamente en playa, de un lado habían sombrillas y del otro un "lago".

Este es el extremo de Playa Blanca
Lo asombroso del momento fue que no nos dijeron nada al pasar el cartel de propiedad privada y que además la playa estaba desolada. Al otro día volvimos a ese lugar, nos metimos al mar y pude ver por primera vez en mi vida peces de colores en su hábitat natural. Repetiría la experiencia, si no hay seguridad que lo impida...



Más fotos



Nico o el "palito de la selva" humano

Atardecer
Los viajeros terminando la vuelta por Barú




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