NZ | Empezando a vivir

15:00:00


La vista del pueblo desde la cima


Luego de las dos primeras semanas llego el tiempo de terminar con la no-rutina. Resulta un tanto increible estar escribiendo esto sin embargo cada proceso tiene sus momentos.

El viaje a Nueva Zelanda es una oportunidad para conocer una cultura nueva, conocer gente nueva, y principalmente para aprender. También es el primer paso para hacer un camino por el mundo y como tal, se necesita dinero para solventar pasajes, hospedaje (me gusta pensar que a veces estos dos primeros puntos pueden quedar excluidos) trámites aduaneros y demás. Ecuación final: se necesita un trabajo.


Semana 3

Llegó la hora de buscar trabajo

Podría decir que haber renunciado en diciembre a mi trabajo de oficina no fue lo más aconsejable a la hora de vencer la pereza y emprender una nueva ocupación en Nueva Zelanda. Febrero arrancó con unos hermosos días despejados de mañana a noche y la afirmación de que en esta zona llueve mucho todo el año, me empezó a sonar exagerada. Obviamente el factor determinante de tener la playa a 500 metros y no aprovecharlo sería todo un sacrilegio por lo que la búsqueda laboral se pospuso un poco. Sólo un poco.

Así pasaron 5 días y la búsqueda de trabajo seguía intacta, cero. No había muchas expectativas en mi cabeza para tener una entrevista y tener que vender mi fuerza laboral. Veía mucho menos la posibilidad de encarar un empleador y decirle cara a cara "estoy dispuesto a una prueba ahora mismo".

Mientras tanto, el hostel en el que me hospedaba seguía llenándose de argentinos y las posibilidades de hablar en inglés se reducían a unas pocas palabras con un italiano o una checa, nada de locales. Eso es perjudicial para la incorporación de cultura, entre otras cosas, ya que lo que termina haciendo es cerrarse peligrosamente en su circulo hispanoparlante para no interesarse por otras lenguas. Y cuando uno viaja, el oído entrena curiosidad hacia nuevas lengüas por eso cerrarse, no está bueno.

Dejando la primera experiencia laboral para un próximo post, me gustaría recalcar el enorme aspecto positivo de lo mencionado en el párrafo anterior: encontrar pares de su país significa diversión asegurada. Estoy 100% seguro que en estas tres semanas no hubiese conocido tantas atracciones turísticas de haberme relacionado solamente con locales y las razones de ello están de más. Sólo pensemos en el vínculo que generamos al compartir un mate y vamos a deducir las consecuencias.

Los mejores lugares en estas tres semanas fueron:

Mount Mauao

Es el monte que veo diariamente desde que me levanto hasta que me acuesto por lo que merece la primer mención. Se encuentra ubicado en el pueblo llamado "Mount Maunganui" (montaña grande) y curiosamente tiene solo 232 metros. Por la cercanía con Tauranga, la vista desde su cima y su poca dificultad para subirlo es uno de los preferidos de la zona.




Kaiate Falls

Estas cascadas de agua se encuentran a unos pocos kilómetros de Tauranga y permiten disfrutar de una buena tarde a todos los que la visiten. No tiene gran dificultad y hasta los más osados se tiran desde una elevación, la cual recomiendo siempre y cuando se tenga la debida precaución.





Waihi

Se encuentra muy cerca de otro centro turístico del norte de Nueva Zelanda, Coromandel. A pesar de tener un pasado muy ligado a la extracción de oro, el turismo se vuelca a sus playas de arena fina.






Otra cascada en la isla norte, cada una tiene su esencia


Anécdota policial

En uno de esos días lluviosos que suele aparecer cada tanto en Tauranga, nos fuimos con unos amigos a desperezar. La vagancia de los primeros días seguía reinando nuestras vidas, así que fuimos al supermercado. No pasaron más de dos minutos de habernos subido al auto que escucho una sirena atrás mío. Sigue la conversación con mis compañeros y otra vez la sirena, esta vez miro en mis espejos y veo un gigante patrullero.

Pongo la radio en mute y no hay nada más que el silencio y las caras de asombro de todos. Tranquilo como nunca en esta situación, pido permiso y retiro el pasaporte y la licencia de conducir de la guantera.

Los siguientes treinta segundos fueron eternos, el policía tamaño XXL se quedó revisando la patente en su computadora, tomó un último sorbo de café y abrió la puerta. En ese momento perdí la tranquilidad, me empezaron a sudar las manos mientras repasaba mis acciones en los últimos dos minutos - "¿que hice?".

Como en una película hollywoodense de los 70, el oficial se acercó con aires de superioridad a hacer el interrogatorio. En ese momento hice otro repaso mental a lo que había hecho desde que me subí al auto y no encontraba respuestas.

-Señor, ¿Sabe por que lo detuve?
-No
-Usted venia a 63 km/h en una zona de 50 km/h
-Upss
-¿Son todos argentinos? (me imagino que supo mi nacionalidad cuando investigó mi patente)
-Si
-Bueno, esto es solo una advertencia. La próxima vez va a tener que pagar mucho dinero (haciendo gesto con la punta del pulgar y del indice).
-Ok

Aparentemente ya gasté mi changüí en la ley de Nueva Zelanda, que se le va a hacer.

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