NZ | Lo que no se habla de Queenstown

21:58:00





Reconocida por turistas locales, por turistas extranjeros, por bloggers, expertos, aventureros, Queenstown es la princesa de Nueva Zelanda. No hay persona que habiendo visitado el país no la haya querido conquistar pero… ¿todo lo que se habla es bueno o no hay intenciones de criticar a la mas linda?


Desde mi partida de este pueblito alpino sentí la necesidad de desahogarme, de cuestionar esa posición intransigente que se vierte del “ahora o nunca”. También me dieron ganas de decir que NO TODO merece la pena luchar (y perder) y principalmente plantearme la tonta idea de seguir los gustos de otros.


Pero vayamos de a poco, ¿Queenstown merece ser visitado?


La respuesta es un SI rotundo. No importa lo que digan las guías, los locales y todos los que mencioné al principio, todos los lugares tienen algo diferente y cada persona tiene una visión diferente, hasta el lugar más desolado merece una visita. Hablando de este caso, Queenstown no está desolado, es un pueblito alpino ubicado al sur de Nueva Zelanda entre las mayores cadenas montañosas del país que sumado a un lago da un paisaje digno de una película medieval (no sé en realidad si medieval sea su caracterización predominante, debe ser mi asociación con El Señor de los Anillos). Además es uno de los lugares con más actividad nocturna, algo así como un Bariloche de Argentina.





Las fotos no están engañando, el lugar es imponente desde el plano paisajístico sin objeciones. Sin embargo la primer decepción que encontré es la falta de nieve aunque con pleno sol haga un frío de helar . En realidad  en el “town” (como le dicen los locales al centro del pueblito) nieva 2 o 3 veces al año pero no es suficiente regalo para los que van a buscar la gran atracción estival.





En segundo lugar, y acá comienza el gran problema, Queenstown es muy chico. Demasiado chico. La capacidad reservada para los turistas se ve saturada en temporada alta y en temporada media, entonces los aspirantes a vivir unos meses en el TOWN vemos como se reducen las posibilidades a un simple llamado fortuito que nos permita irnos del Hostel backpacker. En definitiva la posibilidad de estar cómodos en una casa termina siendo…suerte o como mínimo llegar con una anticipación de meses y aún así no podemos estar seguros de conseguir hogar.


En consecuencia de la alta demanda y la poca oferta tenemos los precios excesivos, que se ven principalmente en los alquileres aunque también lo vemos en las excursiones, las compras de supermercado y en la ropa. Todo es más caro, desde unos pocos dólares a cientos de dólares más.


Esta situación en particular me fue arrinconando desde la primer semana, los pocos ahorros que había hecho en 2 meses de Kiwis se fueron evaporando minuto a minuto sin hacer ningún acto de ostentación ni despilfarro en vicios. Solo sobrevivir a base de arroz en Queenstown ya es todo un lujo.




Otra cosa de la que tampoco se habla es de la gente que va a Queenstown *. Esto lo considero muy propio y no encontré coincidencia con otros viajeros. Algo que me hizo sentir incómodo fue la competencia que se sentía en la calle, la rivalidad por conseguir trabajo y habitación.




Si bien todos los que vamos a Queenstown con idea de alojarnos un tiempo estamos avisados de la cantidad de personas que van a hacer la temporada de invierno, uno no toma en consideración la calidad de las personas. Por suerte tuve una gran gran ayuda de Tati, de RespirandoAzulClarito.com que me dió una mano enorme encontrando trabajo temporal y además me permitió adaptarme (tímidamente) al pueblo. Pero el problema es que Tati fue prácticamente la única persona que me hizo sentir bienvenido porque lamentablemente las demás personas que compartimos hostel, no ofrecieron su ayuda desinteresadamente o no tuvimos conexión. Con esto no quiero decir que las personas que van con el objetivo de hacer la temporada de invierno tengan el “gen maligno” que les permite tener éxito en las competencias adecuadas, nada de eso. Lo que quiero decir es sencillamente que mis expectativas eran superiores a lo que realmente fue, tanto en las personas como en el lugar y este terreno es muy peligroso si no lo sabemos manejar emocionalmente.


Por eso, mi decisión fue irme y así lo cumplí. A pesar de estar en el lugar más lindo, a pesar de estar en la estación que me había propuesto vivir de cerca, a pesar de estar a las puertas de trabajos de invierno…no me sentía cómodo.


Por eso, no siempre el fín justifica los medios.









* Aclaración, la gente que vive en Queenstown fue de lo más cordial que me tocó en este viaje de 5 meses por las islas. Ningun día me quedé sin hacer dedo y tuve la posibilidad de conocer algunas historias de vida muy interesantes.

You Might Also Like

0 comentarios

Este blog pertenece a

Seguí de cerca nuestras historias

Dónde nació este proyecto


Este es un blog de historias, de anécdotas acompañadas con fotos. En este LINK podrás encontrar de donde surgió el nombre y lo que queremos mostrar al mundo.

Subscribe