Las costumbres que perdí en Nueva Zelanda

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Los viajes te cambian, a veces minúsculamente y otras veces significan un antes y un después. A continuación les traigo una recopilación de esas costumbres que perdí tras mi paso por  Nueva Zelanda.

El miedo

Salir a la calle en Nueva Zelanda y mirar para todos lados buscando algún foco de peligro es algo tan impensado como ridículo. De hecho es una de las costumbres de ciudad más fáciles de perder por la simple razón de que tener miedo al salir de casa no es algo normal, en ningún lado, por más que algunos lo arrastremos como una costumbre.



Cortes de calle

Paros de colectivos, paros de delegados del subte, paros de taxistas, paros de trenes... no sucede en Nueva Zelanda. Hace unos meses experimenté una protesta por el tratado del Transpacífico y me sorprendí, aunque por supuesto no cortaron niguna calle, estaban todos los protestantes paraditos en el cordon de la vereda (literal) pidiendo un "bocinazo contra el tratado". Distintas maneras de hacer su reclamo con respecto a Argentina.


Gracias por tus servicios

Cuando en el trabajo me dicen de manera rutinaria; "Creo que no va a ser necesario que vengas mañana" significa una cosa: despedido. Sí, no hace falta esperar el telegrama ni ninguna notificación, ni reunión tensa en una oficina oscura. Nada. El empleador no esta obligado a justificar ninguna mala acción del empleado, simplemente decide rescindir el contrato por unanimidad y no hay nada por hacer. Cabe la aclaración que la mayoría de mis trabajos fueron temporales y cada trabajo tiene un contrato diferente pero esta costumbre parece ser común en todo ámbito.

El peatón la prioridad

Una de las acciones que más admiré y sigo admirando de los kiwis fue el respeto que se tiene por los peatones. A diferencia de lo que podría suceder en Argentina, el conductor de auto frena inmediatamente al ver un peatón a punto de ingresar a una senda peatonal. Ni siquiera falta poner un pie en la senda que el auto esta frenando para dejar pasar a la persona a pie.

Mas de una vez me sucedió de estar mirando distraídamente el cielo (colgado) y al observar nuevamente el  suelo hay una cola de autos esperando que yo cruce la calle, solo por estar cerca de un cruce peatonal. Demasiado respeto... que se agradece.


Sin billetera

Posiblemente nunca estuve tanto tiempo sin billetera como en este país. Tampoco fue a consecuencia de muchos robos ni una serie de descuidos de mi parte, en este caso fue la facilidad de comprar TODO con tarjeta. Desde el supermercado a un carrito de comidas, pasando por una feria artesanal, todos tienen el sistema Eftpos con el cual uno abona al instante lo que desea comprar. Cuando uno crea una cuenta bancaria a la vez accede a una tarjeta con chip. Con la misma se hace mucho más facil pagar con solo acercar el plástico a una pantalla. Cuando me fui de Argentina no se había implementado pero de a poco se va incorporando.



Colas, ¿dónde?

Excepto en algún embotellamiento de la extraña ciudad de Auckland, no hay grandes ocasiones para hacer cola. Todos los sistemas están diseñados para no hacer colas y si es posible, para que la persona esté el menor tiempo posible esperando. En el supermercado nunca hay más de tres personas adelante, en el médico tampoco, en el banco prácticamente no hay personas. Aunque vale aclarar algo: Nueva Zelanda es un país subpoblado y los espacios sobran.


"El centro queda a...15 minutos"

De pasar de la exactitud de la cantidad de cuadras / Km en Argentina a los minutos aproximados en Nueva Zelanda... hay un abismo y solo para indicar una dirección. Posiblemente sea una costumbre anglosajona al usar más el auto que los pies por lo que resulta más cómodo indicar todo en termino de minutos y horas. Obviamente yo también caí en la tentación aunque a los kiwis no les gustó mucho mi impuntualidad, qué se le va a hacer.


Basta de planes

Se podría decir que en mi pasado fui una persona muy obsesiva con todo lo referido al futuro mediato. Nunca llegué al punto de calcular milimetricamente cada paso que iba a dar pero mi confort siempre pasó por saber el camino a recorrer. Bueno, todo eso que parecía ser mi lugar de comodidad Nueva Zelanda lo alteró completamente hasta hacerme reflexionar sobre la necesidad de planificar el mañana. Todo se puede acabar en unos minutos, ¿para qué estresarse pensando lo que va a pasar en meses, años, décadas futuras? Mejor relajarse y disfrutar el presente.


Domingos sin asado

De las costumbres más dolorosas que me tocó dejar de lado, el asado de los domingos. Como mucho se puede intentar una Barbacue (BBQ) en una parrilla a gas pero los más puristas saben que es una falta de respeto a lo que se llama propiamente dicho Asado.


El Fútbol

Seguido del asado también resigné otro clásico de los fines de semana, dejé de ver fútbol. Más allá de las facilidades que existen ahora para ver los partidos en vivo, no fue suficiente para estar frente al televisor 2 horas mirando a mi equipo. Ah, como si fuera poco tampoco volví a jugar pero esto tiene otro motivo: cuando llegué a Nueva Zelanda venía de una lesión en la rodilla y otra lesión hubiese significado dejar de trabajar. Ahora estoy mucho mejor y le voy a dar otra oportunidad.




Las costumbres que NO perdí



Correr por todos lados

Dejé el futbol pero no el Running. No hay nada como el placer de conocer lugares corriendo, sin mapa, sin reloj y sin celular en la mano, una costumbre que incorporé en Buenos Aires y que no perdí en este país. Si estamos viajando y nos sentimos estancados anímicamente, nos calzamos unas zapatillas, dejamos todo y salimos a dar una vuelta, no hay nada mejor para esos momentos.


Ver la Formula 1

Todo deporte que se desenvuelva en "Occidente" tiene un horario horrible en Nueva Zelanda, sin embargo no pude dejar nunca la Formula 1. Algunas veces vi las carreras en diferido y muchas veces programé el despertador a las 2AM del lunes para ver las carreras en vivo, no lo pude evitar. A principios de este año no me aguanté más y fui a vivir un gran premio en vivo (ver post AQUI)




El Mate

Debo confesar que al principio perdí la costumbre de tomar mate por rescindir del equipo antes de partir de viaje (casi una traición a la patria). Pero el mate es el mate y a los seis meses ya tenía un equipo nuevo en mis manos. Empecé a tomar más que en Argentina y ahora que estoy por otros pagos el mate me acompaña como mi fiel compañero.



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Hasta la próxima!



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