Sobreviviendo a un terremoto

17:03:00




Hubo un momento en Nueva Zelanda en el que me sentí realmente extranjero, ocurrió al comienzo de la temporada de invierno en una jugada que no salió del todo bien, había decidido no terminar la temporada de kiwis (LINK al post) y apostar a una temporada de invierno en la montaña pero la competencia por el trabajo y la casa fue demasiado para mis expectativas. El resultado fue otra mudanza, esta vez a Christchurch, la ciudad de la Isla Sur con menor atractivo turístico de todo el país (según me decían).

A pesar de la mala fama pasó poco tiempo para convertirse en mi nuevo hogar, tenía algo diferente a todas las otras ciudades o mejor dicho le faltaba algo que todas tenían. Christchurch no tenía centro. Así como leen, su centro comercial, turístico y de negocios fue arrasado en los terremotos devastadores de 2010 y 2011 y aún hoy perdura la imagen desoladora de grandes baldíos donde antes hubieron edificios. Esa mezcla de caos y renacimiento me cautivó desde el primer instante y quise saber más de lo sucedido en aquellos terremotos.



Una mañana de primavera se dio la posibilidad de reunirme con el embajador argentino (otra de las locuras que suceden viajando) y en ese agasajo conocí a Daniela, residente argentina en Christchurch. Conversamos un poco de lo que es la vida neocelandesa en comparación con la argentina y casi siguiendo el hilo de la charla ella me confiesa que estuvo presente en el terremoto de Febrero de 2011. En ese momento me olvidé de los diplomáticos y de por qué había ido, solo quería escuchar los detalles de ese momento tan trascendental para la ciudad (y para ella).

Lo que sigue a continuación es el relato en primera persona de alguien que quiso probar suerte en otro país y vivió una experiencia jamás imaginada: vivir una tragedia, sobrevivir a un terremoto.



22 de Febrero de 2011

"Fui a trabajar por la mañana al centro de Christchurch donde estaba la asociación, me tomé mi media hora de almuerzo y me fui al McDonald´s cercano a Cathedral Square. Estaba comiendo sola cuando de repente se sintió un estruendo terrible, fue solo un segundo que nos dejó a todos confundidos. Luego empezó a temblar todo y esa misma confusión hacía todo surreal. Parecía que me encontraba en un samba, el piso saltaba, se escuchaban gritos, gente llorando. Duró una eternidad.
En la ultima parte notamos que el techo estaba a punto de colapsar y ahí fue el momento en que pensé ´Acá nos morimos´. Afortunadamente paró y nos pudimos ir.

Me acuerdo muy bien que un minuto antes de que todo suceda había entrado al McDonald´s un chico en silla de ruedas y veía que todos corrían pero el chico se mantenía inmovil. Nos encontrábamos en el primer piso por lo que los ascensores no funcionaban. Me acerqué al chico para ver si necesitaba algo y me dijo que llame a su jefe. Luego no lo volví a ver.

Hacía solo dos semanas que había llegado. No conocía a nadie y quería volver a mi trabajo porque ahí estaban las únicas personas que yo conocía y además estaban mis documentos, mi cartera, mi teléfono, todo. Después de salir del Mcdonald´s presencié lo que sería una zona de guerra: humo por todos lados, escombros y gente herida. Algo muy curioso fue que el día anterior había hecho el Health & Safety (mini-curso de prevención) para el trabajo y ahí pregunté por curiosidad qué hacer en caso de terremoto, lo que no me imaginé que tenía que ponerlo en práctica al día siguiente...

En ese momento estaba viviendo en la costa (en las afueras de la ciudad) y los celulares habían colapsado así que asumimos que en la zona de mi casa las consecuencias habían sido peores. Chau, no tenía más casa. Ahí apareció la ayuda de una compañera de trabajo que mej pudo hospedar unos días y eso fue un pequeño alivio entre tanta confusión.



El día después

Unos amigos se intentaron comunicar conmigo y no lo lograron, otros tenían miedo de contactar a mis viejos por si se enteraban de la peor noticia, todo era caos. En Christchurch el panorama tampoco era bueno, se veían calles partidas, inundaciones hasta la rodilla, cloacas rotas, todos los perros que se habían escapado asustados por la calle. Habían temblores constantes cada 1 minuto, se dormía vestido por las dudas. Fue un día muy intenso, en ese sentido haber estado sola me jugó a favor porque uno ve mucha gente desesperarse por otros familiares y en mi caso sabía que tenía que mantener la calma y pensar en frío.

Al día siguiente pude volver a mi casa, estaba bien pero las colinas detrás de la casa tenían peligro de derrumbe así que me mudé a otra casa donde habían 20 personas parando allí. Tocó sobrevivir porque no había electricidad, agua, ningún servicio. Estuve allí hasta que conseguí una persona que me ayudó a alojarme en otra casa por un tiempo.

Pasaron semanas hasta que pude recuperar mi valija y meses hasta que pude recuperar mi cartera donde tenía mis documentos, mi licencia de conducir... la verdad que costó mucho los primeros días, semanas, meses. Muchos temblores constantes a los cuales uno que se acostumbra pero otros temblores provocan miedo, costó mucho.

Con respecto al laburo también fue muy loco ya que básicamente mi tarea consistía en contener a los que habían sido víctimas del terremoto y la ironía era que mis propios compañeros de trabajo habían perdido casas, no tenían donde vivir, yo misma no tenia ropa para trabajar... Fue difícil y a la vez fue importante mantener la cabeza ocupada en esos momentos que necesitaba un poco de continuidad.

Las primeras dos semanas en particular fueron duras, Christchurch estaba muerto, las noticias eran todas malas a pesar del trabajo del gobierno de la Nación, la  región y del Council (municipio). Con el tiempo se fue reorganizando todo y lo que me cambió completamente el panorama fue ir conociendo gente de a poco, haciendo amigos y asentándome.

Con respecto a mis amigos de Argentina, obviamente insistían en que me vuelva y yo no quería volver. Recién había llegado y sentía que todavía no había tenido las experiencias que yo había querido vivir pero a medida que pasaban las semanas las cosas empezaban a tomar otro sentido y ahí si pude experimentar lo que yo había venido a buscar."


Esta fue la historia de Daniela que hoy sigue viviendo en Christchurch con su esposo e hijo, construyendo su vida en la misma ciudad en que todo pudo haber terminado. Una muestra de valentía y voluntad en una situación extrema.


Los números del terremoto


12:51 pm comienzo del temblor


6.3 Escala Ritcher


10 Km distancia entre Christchurch y el epicentro

6800 heridos


185 fallecidos, 115 de ellos en el edificio de Canterbury Television



Canterbury Television Building antes del terremoto (imagen de Google streetview)


Después del terremoto (imagen de Google Streetview)

Se comprobaron severas irregularidades en la construcción del edificio a pesar de haber sobrevivido al terremoto de 2010, luego cuando colapsó se hicieron evidentes las fallas y hasta un caso de fraude en la supervisión de la construcción (ver artículo).



Rastros del terremoto hoy




Presencié la demolición de este bar de streapers llamado Calendar Girls

Una de las imagenes más desoladoras, un estadio nuevo abandonado

Arte emergente, uno de los murales más impactantes.

El maniquí tiene la cara de John Key, ex primer ministro de Nueva Zelanda.

Christchurch 2017, renaciendo de los escombros.






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